miércoles, 2 de noviembre de 2011

Rechazar con motivos

En los plenos se suele repetir una circunstancia que me preocupa y es que casi por sistema se rechaza la propuesta de un partido de la oposición o se le da la vuelta par que quede sobre la mesa. Pero no se ofrecen datos objetivos para hacerlo sino valoraciones y autos de fe. Como ejemplo está el Plan Especial de la Almadraba en la que el Gobierno dijo que ya estaba trabajando y digo yo, si sabes que va ese punto al pleno porque no con antelación le pides a un técnico que realice un documento que certifique los pasos que se están dando y remites a los vecinos. No sé como ese cientos de ejemplo. Tanto de uno como de otro lado, aunque la oposición (quizás por ser oposición que a lo mejor en la otra circunstancia hacían lo mismo) es más flexible.
Es una pena acudir a un pleno en el que se ven más peleas de gallitos que discusiones por mejorar la ciudad. Entre acusaciones y cuchicheos, interrupciones y gritos, eso parece una habitación de Gran Hermano, más que un foro en el que solventar problemas.
Señores de un lado y de otro trabajen por la ciudad, pongan San Fernando por encima del partido aunque quizás eso sea demasiado pedir al menos para algunos. No hay un político que admire porque todos doblan sus ideas o a intereses personales o a voluntades del partido o a buscarse un hueco de cualquier forma dentro de la formación (créanme que sé bien de lo que hablo). Esto no se trata que sí eres del Madrid no puedes ser del Barcelona, se trata de trabajar de forma conjunta. Está bien que haya desacuerdos, pero siempre mosquea.